“Se define como la habilidad para comprender lo que se está leyendo en el momento»
En esta guía verás cómo mejorar la comprensión lectora en Primaria desde casa, paso a paso.
Qué es la comprensión lectora (y qué no)
Antes de ponerte manos a la obra, conviene aclarar el concepto. Un niño/a no tiene buena comprensión lectora solo porque:
- Lee rápido.
- Apenas se equivoca al pronunciar.
- Se sabe el cuento de memoria.
La comprensión lectora es la capacidad de:
- Entender qué dice el texto de forma literal (datos, personajes, lugar, tiempo).
- Leer entre líneas y deducir información que no aparece directamente.
- Opinar sobre lo que lee, relacionarlo con su vida y con otros textos.
Dicho de forma sencilla: un niño/a con buena comprensión es capaz de explicarte con sus palabras de qué va el texto, qué pasa y por qué pasa.
Hábitos diarios para mejorar la comprensión lectora en Primaria
Estos hábitos son sencillos, pero muy eficaces si se mantienen en el tiempo:
- 15 minutos de lectura al día
Marca un momento fijo (antes de dormir, después de merendar…). Da igual el libro, lo importante es la constancia. - Zona de lectura en casa
Un rincón con buena luz, pocos ruidos y algunos libros a mano. Si tu hijo asocia ese lugar con calma, será más fácil concentrarse. - Libros al alcance
Mejor varios libros visibles y accesibles que una estantería cerrada. Que pueda cogerlos cuando quiera. - Pantallas bajo control
No se trata de prohibir, pero sí de evitar que la televisión o el móvil ocupen todos los ratos libres. Si nunca hay “tiempo vacío”, no hay espacio para leer. - No perder la paciencia
Debemos de tener paciencia, valorar cuando haya entendido el texto y ayudarle si no lo ha entendido, quizás no tengamos resultados inmediatos, pero si el niño/a no tiene presión, este aprende con mucha más facilidad.
Estos hábitos crean el terreno sobre el que luego podrás trabajar actividades más específicas para mejorar la comprensión lectora en Primaria.
Cómo acompañar la lectura: qué hacer mientras tu hijo lee
No basta con decir “lee”. Lo que tú haces durante y después de la lectura marca la diferencia.
Antes de leer
Ayúdale a preparar la mente para el texto:
- Mira la portada y las ilustraciones y pregúntale:
- “¿De qué crees que va este cuento?”
- “¿Quién te parece que será el protagonista?”
- Si es un texto de clase, comentad el título y subtítulos: “¿Qué piensas que vamos a aprender aquí?”
Con esto activas sus conocimientos previos y aumenta la atención.
Durante la lectura
Mientras lee (en voz alta o en silencio):
- Respeta el ritmo, sin corregir cada error, para no cortar el sentido todo el tiempo.
- Si se para en una palabra difícil, ayúdale a deducir su significado por el contexto antes de ir al diccionario.
- Puedes hacer pequeñas pausas para preguntarle:
- “¿Qué ha pasado hasta ahora?”
- “¿Qué crees que va a pasar después?”
Después de leer
Aquí es donde más trabajas la comprensión:
- Pídele que te cuente la historia con sus palabras. Si se alarga, sugiérele: “Explícamelo en tres frases”.
- Haz preguntas de distintos tipos:
- Literal: “¿Dónde ocurre la historia?”
- Inferencial: “¿Por qué crees que el personaje hizo eso?”
- Personal: “¿Tú habrías hecho lo mismo?”
- Si es un texto informativo, pregúntale qué tres ideas importantes se lleva.
Tu objetivo no es examinarle, sino ayudarle a ordenar lo que ha leído.
Señales de que tu hijo puede tener dificultades de comprensión lectora
Para mejorar la comprensión lectora en Primaria, primero necesitas saber si hay señales de alerta. Algunas de las más frecuentes son:
- Lee en voz alta con fluidez, pero luego no sabe decir de qué trataba el texto.
- Se queda solo con detalles sueltos, pero no entiende la idea principal.
- Se pierde con vocabulario nuevo y deja de prestar atención al resto.
- Evita leer: pone excusas, se distrae enseguida o dice que “leer es aburrido”.
- Tiene problemas en otras asignaturas cuando los ejercicios llevan mucho texto.
Papel de la familia en la comprensión lectora
La escuela enseña a leer, pero el hábito lector y la actitud ante la lectura se construyen sobre todo en casa. Como padre o madre puedes:
- Crear un ambiente en el que los libros estén presentes y sean accesibles.
- Reservar momentos tranquilos para leer sin prisas.
- Mostrar con tu ejemplo que tú también lees (libros, prensa, revistas).
- Acompañar lo que tu hijo lee con preguntas sencillas y conversaciones
La idea no es “dar clase en casa”, sino integrar la lectura en la vida familiar de forma natural.